Paisaje acústico
Exordio: Leer con precaución. Esta entrada, compuesta de un Preámbulo y siete poemas, nace como una recreación de un recital de música experimental. La propuesta, enmarcada en el límite de lo musical, requiere de una interpretación enmarcada, igualmente, en el borde de lo imaginario.
PREÁMBULO
Rumor propagado
en estrechos patios.
Tarde tardía retrasándose.
El sudor, el rocío
y la charla banal arraigándose en mí.
La mirada atenta, distraída,
la esperanza bullendo,
el rostro conocido.
El aire, el espacio
desde entorno
PAISAJE
I
Distorsión cautiva.
Matiz clamororso.
Individualidad rezumante.
Horizonte desvanecido.
Éxtasis sin dirección.
Vacío, pulsión quemante.
Onirismo vital.
Turbulencia laberíntica.
Falaz sosiego.
Latencia virtual.
Dualidad de espacios.
Cotidianidad subyacente.
Vertiginosidad sentenciosa.
visión
sofocada
anti
realidad
euforia comedida
cerco roto
II
Claridad.
Despertar siendo uno
y dos
y tres
bajo este sol incipiente.
Sentir la calle batiendo en los pies.
El timbre, la ventana,
el quehacer constante cotidiano.
Los minutos que pasan
en brisa tormentosa.
Respiro y soy.
Aun en la caótica calle modelando máscaras de cal y carne,
en ojos desconocidos,
en pasión sosegada,
acallada.
III
Ventura que no llega,
lento inicio.
Movimiento resonante, estático.
Pupila de neón
anhelante.
Por fin redimida,
por fin hecha bosque y hueso.
Amar como canción
que no reposa,
entregada y viva
en toda su inabarcable plenitud.
IV
Mirada definida
celebrándose en caos,
vuelta sobre sus pasos,
desnuda y como un cuerpo,
acumulando visiones
en torrencial caricia.
Recuerdos que se opacan,
deseos ya olvidados,
y la nativa búsqueda
|fluctuante soledad|
que nunca acaba.
V
Motor sideral
deviniendo en hombre.
Amor constante como estela
tardía, como acorde
impreciso.
Visceral instancia
del aire en penurias.
Concebir en otro el propio ser.
Y resonar en él.
Y resonar con él.
El manto de esta noche
es constancia de estrellas,
de libertad ya prohibida,
de calidez consumada (consumida)
en y por el frío.
Somos.
Aun en la herida.
Y la verdad pondrá
una mano en tu pecho,
sobre ese latido
que apacigua mi alma.
VI
Esta existencia se disipa
y se congrega
hacia ningún lado y en todas direcciones.
Y el ojo,
centro único,
vaguedad absoluta,
espejismo creciente
desmoronándose ante la
inexistencia
del viaje.
VII
Final.
Anunciado, consabido.
Revelado en esta respiración desencajante, desencajada.
Sentir la multiplicidad del vacío,
la superficialidad de los polos.
Clamor contracorriente.
Violencia en la estructura
en la sangre y la piel.
Permanencia aislada
falacia de sentido
que ahonda en los oídos
y anida en la garganta.
Contradicción copulante
aquejida.
Punzante distracción
falta de esencia.
Rumor acoplado
en confrontación creciente
en virtualidad real
que deja el alma
desconcertada
desconcertada
imperceptible
Se convierte la vida
en esta recreación ajena, extraña.
En su repetición, en su invariable mutabilidad,
descubro
como sin querer
como sin querer
mi propio
desgaste.
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