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Flora principatur

From my rotting body, flowers shall grow  and I am in them and that is eternity. —Edvard Munch     Últimamente olvido las fechas. El calendario permanece arrumbado en la pared, sin tachaduras, y como que ya no escucho los cañonazos del segundero. Parece que he desaprendido a aprehender el tiempo. De vez en cuando y como por costumbre todavía me oigo a mí mismo preguntar "¿qué hora es?", "¿qué día es hoy?". Y la respuesta, ínfimo detalle, parece ser superada por una cotidianidad más viva que antes.     Había olvidado que es mayo.     A veces, en este lado del mundo, perdemos la noción de las estaciones. Lluvia y sequía, como meros estados meteorológicos intercambiables. Olvidamos, quizá, ver el mundo alrededor. Olvidamos ver cómo el sol templa el verdor, cómo se explaya el capullo. Olvidamos la abeja revoloteando en torno al café. Y en este constante olvidar, adormecido en la rutina y casi sin querer, termino olvidándome a mí mismo. ...

Paisaje acústico

Exordio: Leer con precaución. Esta entrada, compuesta de un Preámbulo y siete poemas, nace como una recreación de un recital de música experimental. La propuesta, enmarcada en el límite de lo musical, requiere de una interpretación enmarcada, igualmente, en el borde de lo imaginario. PREÁMBULO Rumor propagado en estrechos patios. Tarde tardía retrasándose. El sudor, el rocío y la charla banal arraigándose en mí. La mirada atenta, distraída, la esperanza bullendo, el rostro conocido.  El aire, el espacio desde entorno PAISAJE I Distorsión cautiva. Matiz clamororso. Individualidad rezumante. Horizonte desvanecido. Éxtasis sin dirección. Vacío, pulsión quemante. Onirismo vital. Turbulencia laberíntica. Falaz sosiego. Latencia virtual. Dualidad de espacios. Cotidianidad subyacente. Vertiginosidad sentenciosa. visión sofocada anti realidad euforia comedida cerco roto II Claridad. Despert...

Oda al llanto

Espacio lagrimal ascendiendo entre calamidades quedas, rebosantes en cotidianos abismos, en expectantes máscaras. Espacio controlado incontrolable música fría visceral que anida en los ojos PARÁSITO (simbiosis) autoinflingida herida autosanante Espacio que se alza en tiernas tempestades en cobardes aflicciones y humedece las mejillas, tierra renacida primavera eterna Espacio cristalino nunca roto, íntima esquirla dinamismo estático soledad incesante Espacio de muerte. sangre de agua, ígnea sal. Vienes aquí en horas oscuras, gritas afuera, afuera, exterior aplastante. Espacio de vida. trazo duradero, voz de reconstrucción. Vienes aquí al alba, y emancipas las ruinas restantes de mi adentro.

Lápida

Señal  crecida de la Tierra estampada en la piel  a quemarropa vagido resonante en entrañas crecientes en la música gris que sube adormecida  adormeciéndose hasta no sentir hasta cerrar los ojos como gotas que caen en tierra seca arraigada muerta. Eres Pasado y Permanencia sentada bajo el sol de marzo y la tarde lluviosa la adusta voz que canta verdad inexorable la tos y las sonrisas los segundos las cuentas el peso más intenso la existencia implacable. ¿Qué Piedra qué Mármol qué blasfema Losa soportará la carga  de todos los defectos de todas las virtudes del día destellando en juventud durmiente de la noche cavilando ausencias? ¿Qué pedazo de algo contendrá (supondrá)   el muro iluminado el fuego cotidiano? No eres eso Tú final estaca. Atroz. Pavorosa. (anhelada en silencio) Pero eres Señal. Reivindicas el polvo. Anulas el desierto. Y por Ti en la quietud nocturna sus ojos reverdecen....

Del silencio

Hay en esta ausencia de palabras la sensación de un porvenir, un futuro gestado en el reino de la imagen. Tiempo enunciado, anunciado, perdiéndose; renca visión, el pliego roto y todo acumulándose. El peso silente se expande y se solapa, se condensa en todos los puntos y en todos los momentos. Soy un cuerpo. Sintiendo dejaré esta carga, me olvidaré de los nudosos bosques, uno por uno; me desharé de ellos como por accidente, como quien pierde un documento importante, como quien abandona en algún rincón su identidad. Tal vez un día, extraviado en  horizontes, Caracas te regale luz opaca, un ocaso de fuego sobre mar marchito. Busca la tinta propagada, la lágrima sonora, la sonrisa inmanente. Ya no puedo deletrear el  desorden,  mis historias son aire encadenado.

Los muchos que soy

Este escrito es una isla, una casa, un lugar seguro contra toda hostilidad. Pero mi isla es solo mía. No podrás ver el encierro  que huele a selva, a verdes prados, a peñascos y otros vestigios de las calamidades del tiempo. No sentirás la vida como sol quemando en la piel, como arena filtrándose entre los dedos de los pies. Aquí habito. Con el cielo, con el ramaje que apacigua la lluvia y el granizo; con mi voz; con el silencio. Pero todo lo que algún extraño podrá ver son palabras en una pantalla o sobre un papel, un estilo literario medianamente pulido y un léxico gastado, destinado a la mediocridad. Aquí, en medio de la nada, en un mar de incertidumbres, me escondo entre las letras. Pero reconozco la fuga en mi aislamiento, el silencio me devuelve la mirada. En esta tierra infértil aprendí a sentir, a compartir un espacio. Cohabito con criaturas que desconozco. Criaturas que me han robado el rostro. Hay quienes dicen que no eres más que lo que otros piensan de ti, la...

Idea

Solos. Como quien ha dejado de ver la luz del sol. Como quien muere y respira. Como quien tiene algo que escribir. Esta (pro)pulsión      (pro)pone esta luz. Soy otro porque hay palabras. Porque hay hombres. Porque palabras soy.                              Porque nada existe en este espacio. Porque adentro hay algo indeleble. Presentación suntuosa. Este es un bestiario de la soledad en contexto,                                    en conjunción,                                       conjugada; una constancia de la duda y la insistencia; una burla a la persistencia. Y esta primera vez,                    tímida, inconstante, lleva como un rayo...