Lápida
Señal
crecida de la Tierra
estampada en la piel
a quemarropa
vagido resonante en entrañas crecientes
en la música gris
que sube
adormecida adormeciéndose
hasta no sentir
hasta cerrar los ojos
como gotas que caen
en tierra seca
arraigada
muerta.
Eres Pasado y Permanencia
sentada bajo el sol de marzo
y la tarde lluviosa
la adusta voz que canta
verdad inexorable
la tos y las sonrisas
los segundos
las cuentas
el peso más intenso
la existencia implacable.
¿Qué Piedra qué Mármol qué blasfema Losa
soportará la carga
de todos los defectos de todas las virtudes
del día destellando en juventud durmiente
de la noche cavilando ausencias?
¿Qué pedazo de algo contendrá (supondrá)
el muro iluminado el fuego cotidiano?
No eres eso Tú final estaca.
Atroz. Pavorosa.
(anhelada en silencio)
Pero eres Señal.
Reivindicas el polvo.
Anulas el desierto.
Y por Ti en la quietud nocturna
sus ojos reverdecen.
Junto a orquídeas y gardenias.
Junto al campo plagado.
Escondida a plena vista
entre breves multitudes.
entre breves multitudes.
Fui y sigo siendo.
Más que nada. Más que todo.
Aquí. Aquí hubo una vida.
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