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Mostrando entradas de diciembre, 2017

Lápida

Señal  crecida de la Tierra estampada en la piel  a quemarropa vagido resonante en entrañas crecientes en la música gris que sube adormecida  adormeciéndose hasta no sentir hasta cerrar los ojos como gotas que caen en tierra seca arraigada muerta. Eres Pasado y Permanencia sentada bajo el sol de marzo y la tarde lluviosa la adusta voz que canta verdad inexorable la tos y las sonrisas los segundos las cuentas el peso más intenso la existencia implacable. ¿Qué Piedra qué Mármol qué blasfema Losa soportará la carga  de todos los defectos de todas las virtudes del día destellando en juventud durmiente de la noche cavilando ausencias? ¿Qué pedazo de algo contendrá (supondrá)   el muro iluminado el fuego cotidiano? No eres eso Tú final estaca. Atroz. Pavorosa. (anhelada en silencio) Pero eres Señal. Reivindicas el polvo. Anulas el desierto. Y por Ti en la quietud nocturna sus ojos reverdecen....

Del silencio

Hay en esta ausencia de palabras la sensación de un porvenir, un futuro gestado en el reino de la imagen. Tiempo enunciado, anunciado, perdiéndose; renca visión, el pliego roto y todo acumulándose. El peso silente se expande y se solapa, se condensa en todos los puntos y en todos los momentos. Soy un cuerpo. Sintiendo dejaré esta carga, me olvidaré de los nudosos bosques, uno por uno; me desharé de ellos como por accidente, como quien pierde un documento importante, como quien abandona en algún rincón su identidad. Tal vez un día, extraviado en  horizontes, Caracas te regale luz opaca, un ocaso de fuego sobre mar marchito. Busca la tinta propagada, la lágrima sonora, la sonrisa inmanente. Ya no puedo deletrear el  desorden,  mis historias son aire encadenado.

Los muchos que soy

Este escrito es una isla, una casa, un lugar seguro contra toda hostilidad. Pero mi isla es solo mía. No podrás ver el encierro  que huele a selva, a verdes prados, a peñascos y otros vestigios de las calamidades del tiempo. No sentirás la vida como sol quemando en la piel, como arena filtrándose entre los dedos de los pies. Aquí habito. Con el cielo, con el ramaje que apacigua la lluvia y el granizo; con mi voz; con el silencio. Pero todo lo que algún extraño podrá ver son palabras en una pantalla o sobre un papel, un estilo literario medianamente pulido y un léxico gastado, destinado a la mediocridad. Aquí, en medio de la nada, en un mar de incertidumbres, me escondo entre las letras. Pero reconozco la fuga en mi aislamiento, el silencio me devuelve la mirada. En esta tierra infértil aprendí a sentir, a compartir un espacio. Cohabito con criaturas que desconozco. Criaturas que me han robado el rostro. Hay quienes dicen que no eres más que lo que otros piensan de ti, la...

Idea

Solos. Como quien ha dejado de ver la luz del sol. Como quien muere y respira. Como quien tiene algo que escribir. Esta (pro)pulsión      (pro)pone esta luz. Soy otro porque hay palabras. Porque hay hombres. Porque palabras soy.                              Porque nada existe en este espacio. Porque adentro hay algo indeleble. Presentación suntuosa. Este es un bestiario de la soledad en contexto,                                    en conjunción,                                       conjugada; una constancia de la duda y la insistencia; una burla a la persistencia. Y esta primera vez,                    tímida, inconstante, lleva como un rayo...